Seremos viejas y pasearemos desnudas por las calles; o en togas de
almidón, para festejar la sanidad mental de quienes le ponen bufandas a los arboles en invierno, y los que se preocupan por abrigar las veredas con mierda de perro.
Ya nadie mas va a estudiar; todos van a estar con garrotes en las manos -algunos en otras partes menos
cómodas a la hora de salir a correr liebres-
Desconsiderados aquellos que no se coman la
batería de su celular, y al puto televisor se le dio por asustar a la gente
retorciéndose el
plástico de la pollera.
Por la calle de
Alcalá, un desfile de pequeños
mamíferos con sus tapados de viejas madrileñas -
París les quedo chico-
Plantaciones enteras de
marihuana trafican
hippies; de esos ya quedan pocos.
Baltazar juntando la caca de los burros del circo, que se llevan a Pinocho enjaulado; y al rubio de
ojos verdes le estamparon 80 corchos quemados en la jeta y lo subieron a una
constelación con cara de pato, vestido de rey. La gente grande (la que supera el metro veinte de altura) se mata a
paraguazos por conseguir un caramelo, y los niños, cansados de cuidarlos, se fueron a tomar la leche.
Al otro
día un
gorrión se despierta empachado de tantas golosinas; es un problema, porque si le tiran el
cuerito se queda sin plumas.
Y yo que dije? Mis felicitaciones al gato negro de la esquina, que no se cansa de desearle suerte a todo el que se le cruza... Yo los
mandaría a cagar.